martes, mayo 28, 2024
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Por Salvador COSÍO GAONA 

MÉXICO SE QUEDA EN EL “YA MÉRITO”, PERO CONSIGUE SU MEJOR LUGAR EN UN CLÁSICO MUNDIAL

Una vez concluida la edición 2023 del Clásico Mundial de Béisbol, los aficionados al rey de los deportes nos quedamos satisfechos en lo que disfrutamos por la calidad de lo que se produjo en los diversos cotejos, aún con los altibajos que prácticamente todos los conjuntos incluido el seleccionado mexicano tuvieron,  a excepción del campeón Japón que terminó el certamen en calidad de invicto. 

Satisfechos porque tuvimos la oportunidad de ver a México en buena forma, y esto hay que decirlo, se va ganando terreno, ya que además  se tuvo la posibilidad  de ver por la televisión abierta prácticamente todos los encuentros desde la etapa de octavos de final hasta su conclusión con el triunfo del representativo nipón sobre su similar de Estados Unidos de América (juego por la corona del torneo al que, hay que decirlo, parecía que el equipo nacional mexicano tendría el honor de diputarlo pero así es el béisbol y nos quedamos en el “ya merito” aunque con la satisfacción de haber logrado una meta histórica).

Altibajos hubo ya lo decía y algunos equipos los sufrieron más que otros; como los que dejaron fuera a dos de las Grandes potencias en el entorno mundial que son Puerto Rico y República Dominicana que tuvieron que eliminarse entre sí, quedándose los quisqueyanos fuera de las siguientes fases finales siendo considerado el conglomerado más fuerte por la cantidad y calidad de peloteros que están en la Gran Carpa; y los boricuas habiendo sido eliminado por México en cuartos de final. 

En tanto, Venezuela que había hecho un destacado papel sorprendiendo incluso por su buen paso en la fase inicial del certamen, fue despachado a casa por la novena estadounidense que en ese primer lapso no había conseguido mostrar solidez. Ya embalado, el conjunto de las barras y las Estrellas también dejó fuera al seleccionado cubano que no logró consolidar  una destacada presentación. 

Y en el caso de México ya se ha dicho mucho pero es interesante remarcarlo; llegó a un éxito histórico porque es la primera ocasión que un seleccionado que viste la casaca tricolor llega hasta el tercer lugar en un clásico mundial y es además el logro más importante de un equipo nacional a nivel profesional en un deporte de conjunto y es un logro qué hay que celebrar.

El triunfo de Japón es inobjetable, y si bien la novena mexicana estuvo a tres outs de eliminarlos en las semifinales, es de reconocer que el equipo nipón es una potencia mundial y así lo dejó de manifiesto al revertir el resultado para luego,    de la mano de su estelar Shohei Ohtani, haberse impuesto a su similar de Estados Unidos de América en la gran final que nos brindaron a los amantes del béisbol. 

Hablando de esa novena entrada, ese último inning del cotejo con ventaja para México de 5-4, fue la enjundia de los nipones que con un doblete poderoso del estelar de  Angels de Anaheim, Shohei Ohtani, seguido de otro tablazo impresionante de Murakami y habiendo mediado una base por bolas bajo la serpentina del obregonense ya experimentado aunque aún joven lanzador Giovanni Gallegos quien por cierto no estuvo en su mejor día, lograron marcar la diferencia y ganar el cotejo que los llevó a la final.

México dio la campanada, hay que decirlo, la selección mexicana que acudió a este Clásico logró lo que nunca se había conseguido, un tercer lugar mundial que es el más importante trofeo que un equipo beisbolero azteca ha obtenido a nivel mundial en el rey de los deportes pero más aún, es el mayor logro de un seleccionado mexicano en cualquier deporte de conjunto a nivel profesional en un certamen o torneo de carácter mundial a nivel internacional. De ahí el mérito que tienen los peloteros que integraron el roster que fue armado para competir en este recién celebrado certamen.

Así las cosas, vimos a un combinado mexicano integrado en su mayoría por peloteros pertenecientes a organizaciones de Grandes Ligas, la mayoría de ellos ya con experiencia ligamayorista bastante de esos ya consagrados en sus equipos como  Julio Urías, José Urquidy, Giovanni Gallegos, y otros que vienen empujando y ya están activos en esas agrupaciones de peloteros enlistadas en el concierto del máximo béisbol en la gran carpa que son a pesar de estar ya activos en sus organizaciones beisbolistas que darán todavía mucho de qué hablar en los próximos años y me refiero a Jesús Cruz, Alexander Brady Verdugo, Austin Barnes, Joey Meneses, Isaac Paredes, Rowdy Téllez, Alan Trejo, Jonathan Aranda, Javier Assad, y Jojo Romero por citar a algunos de ellos. 

México llegó a esta competencia con un roster equilibrado venciendo obstáculos y llevando lo mejor que se pudo obtener a partir de que muchos beisbolistas mexicanos no obtuvieron permiso para disfrutar de participar en este Clásico Mundial como fue el caso de Alejandro Kirk, receptor titular de Azulejos de Toronto que fue también el catcher que alineó como responsable directo desde el primer inning en el más reciente Juego de Estrellas, y otros que por diversas circunstancias no pudieron acudir. Se extrañó por cierto a Roberto Osuna que es el cerrador más importante que tiene México actualmente. 

Pero habrá que recordar las hazañas; y es que después de un desafortunado debut en que sucumbieron ante Colombia por errores y un mal manejo del manager Benjamín Gil, tuvieron un prodigioso desempeño imponiéndose con autoridad a la poderosa artillería y defensiva de los Estados Unidos de América a los que vencieron por 11-2 con la participación importante del roster mexicano.

Y posteriormente verlos sufrir para vencer a Gran Bretaña también con algunos visos de un manejo errático del manager mexicano pero la enjundia de los peloteros sacando a flote al equipo. Frente a Canadá obtuvo otro contundente triunfo para terminar como líder de su grupo y clasificarse a los cuartos de final. 

Y qué decir del importante triunfo sacado a riñones, a base de pasión, de entrega, que los mexicanos consiguieron ante el seleccionado de Puerto Rico, la gran potencia a la que dejando en el camino quedando como prueba que cuando se juega con valor, y convicción se puede vencer a cualquier equipo en esto que es el magnífico rey de los deportes en el que nada está escrito. 

Posteriormente llegar a la semifinal en la que como se ha dicho entregaron lo mejor de sí; empezaron ganando y fue hasta la parte final de la contienda a los hijos del sol naciente en el que se derrumbaron debido a alguna inadecuada dirección del timonel quien pudo haber dejado al menos un inning más al abridor Patrick Sandoval quien venía luciendo sólido en la lomita y fue relevado quizá prematuramente por un no muy posicionado lanzador estrella de Astros de Houston, José Urquidy, quien tuvo suerte y no tuvo mayor daño gracias a que en el jardín izquierdo se encontraba “la aspiradora” Randy Arozanera quien al menos en dos ocasiones sacó el tercer outs cuando estaba la casa llena. 

Es necesario señalar algunas imprecisiones en el manejo del bulpén por parte de Gil, habiendo dejado más de la cuenta a jugadores como Jesús Cruz, o como Jojo Romero y haber sacado prematuramente a Gerardo Reyes para darle ingreso a quien es un buen preparador, buen cerrojero, pero no un cerrador de excelencia el obregonense Gallegos, quien no pudo siquiera sacar un solo tercio cediendo la victoria a los japoneses.

Queda pues la experiencia, el aprender de los errores, el ganar de los aciertos, el seguir pensando que México tiene potencial para ser durante muchos años un equipo consolidado y que se enfrente al tú por tú con quienes han sido tradicionalmente los conjuntos más poderosos como son Puerto Rico, República Dominicana, y hasta Venezuela sin dejar de señalar a los nipones y obviamente al representativo del país vecino del norte quienes han demostrado que la disciplina, la experiencia en conjunto, la integración pueden en ocasiones ser más importantes que la fortaleza de los peloteros en lo individual.

Así las cosas, el equipo mexicano da satisfacciones al béisbol de nuestro país y a la afición; ocupan el lugar que generaron con esfuerzo, con el trabajo de los peloteros, con los altibajos pero también con la mejor experiencia que dan el encuentro como equipo y el haberse sobrepuesto a las circunstancias inadecuadas y finalmente no obstante haber sucumbido en la semifinal haber dejado un sabor bastante bueno en la afición que ahora cada día más advierte al béisbol como un deporte para el cual puede ser anuente y adoptarlo como uno de sus preferidos. 

Bambinazos61@gmail.com

@salvadorcosio1 

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