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Por Salvador COSÍO GAONA 

MÉXICO BUSCARÁ SACARSE LA ESPINA EN EL CLÁSICO MUNDIAL 

México tiene una espina clavada desde hace seis años cuando se celebró el último Clásico Mundial en 2017, y seguramente buscará sacársela en esta quinta edición que se disputará del 8 al 21 de marzo teniendo como sede las ciudades de Taichung, Tokio, Phoenix y Miami. 

En aquella ocasión, México había comenzado con un buen desempeño pero no fue lo óptimo que se esperaba recordando una fallida actuación de Roberto Osuna, -en aquel tiempo pitcher estelar de Azulejos de Toronto- quien no tuvo fortuna y perdió un juego importantísimo que dejó a México empatado con Venezuela y al final no obstante se pensaba que nuestro representativo nacional calificaba por haberle ganado al conjunto guinda y tener el mejor resultado, una polémica decisión del Comité organizador del certamen dejó fuera a la novena tricolor.

México derrotó el domingo  a Venezuela 11-9, en el tercer partido de los locales en el Grupo D, para definir al segundo lugar del sector, que acompañaría a Puerto Rico en el cuadrangular de segunda ronda en San Diego.

El resultado mandaba aparentemente a la novena azteca a un partido de desempate con Italia, donde el ganador se hacía acreedor a la última invitación para la siguiente fase del Clásico Mundial de Béisbol.

Una vez terminado el juego, todo mundo dio por hecho que el partido de desempate sería ente México e Italia -incluso la misma MLB, organizadora del torneo-; sin embargo, unos minutos después, esta misma instancia salió a avisarle a Venezuela que ellos eran los que habían conseguido el pase a este juego decisivo.

La confusión radicaba en una ambigüedad en la redacción del reglamento, donde se establece que el criterio de desempate para equipos con el mismo récord de victorias y derrotas, es el diferencial de carreras permitidas entre entradas (completas o parciales) jugadas a la defensiva.

En la parte baja de la novena entrada del partido México Italia,  la selección nacional permitió un rally de 5 carreras, con las cuales los europeos le dieron la vuelta al cotejo. En el momento en que anotaron la décima carrera (la de la remontada), el encuentro terminó, a pesar de que no hubo ningún out en dicho episodio.

Al no poder marcarle ningún out, no contó como entrada a la defensa, ya que en el glosario oficial del WBC (World Baseball Classic) define a una entrada defensiva no sólo como un periodo en el que un equipo está impidiendo el bateo contrario, sino en el que además la defensiva se hace presente, ponchando a quienes intentan anotar.

La entrada a la defensa se considera completa cuando se consiguen los tres outs y se considera parcial, cuando se consiguen uno o dos. En caso de no conseguir ni un out, la entrada no se considera como defensiva y no entra en el criterio de desempate.

Es por esto que México tenía solamente 17 entradas, contra 19 de Italia y de Venezuela -quienes jugaron extra inning en su encuentro directo-.  De haber conseguido tan siquiera un out en ese último episodio contra Italia, México hubiera tenido 18 innings defensivos y su diferencial de carreras por entrada a la defensiva hubiera sido mejor que el de Venezuela.

Italia: 20 carreras/19 entradas defensivas = 1.05

Venezuela: 21 carreras/ 19 entradas a la defensiva = 1.10

México: 19 carreras/17 entradas a la defensiva = 1.11

Ya explicado así, queda suficientemente claro como para entender que Venezuela hizo lo que tenía que hacer para seguir adelante, aún sin saberlo. El problema es que las reglas nunca estuvieron claras antes del duelo México-Venezuela.

El mismo Adrián González difundió en Twitter que alguien del comité organizador les había asegurado que ganando por dos carreras, estaban seguros en el partido de tiebreak.

Esto podría tener implicaciones legales e incluso teorías de amaño de partido. Con este fundamento, la Federación Mexicana de Béisbol apeló la decisión del Comité de Competencia del WBC. La apelación no procedió y las cosas se mantendrían como las había determinado en un principio los organizadores de la contienda.

Grandes Ligas se expuso al ridículo a nivel mundial, en su afán por hacer de esta una contienda más justa, dejó fuera a quien menos lo merecía. La novena mexicana tenía mejor diferencial que Venezuela (incluso que Italia) de carreras anotadas y recibidas en partidos entre los equipos con empate de récord.

México ganó por dos a Venezuela y perdió por una contra Italia, mientras que Venezuela ganó por una contra Italia y perdió por dos contra Venezuela. Italia ganó y perdió por una contra México y Venezuela, respectivamente.

 Y después de recordar este muy amargo episodio, y reconocer que todavía duele aquella eliminación sufrida por nuestro representativo nacional en el certamen más reciente realizado en el año 2017 disputado en la primera fase de cuartos de final en Corea del Sur,  Japón, Estados Unidos y México, habiendo resultado campeón el equipo de las barras y las estrellas que se coronaba por primera vez en dicha competencia, solo queda esperar la revancha deportiva de México, que esta ocasión se presentará en mejores condiciones. 

Ya hemos señalado que en su roster tiene mayoría de peloteros con la experiencia de haberse desempeñado en Grandes Ligas o incluso estar en activo, y los que no lo son así pertenecen a la clase con mayor fuerza, presencia y potencia en su batallar jugando con equipos del béisbol profesional mexicano que se disputa en el más alto nivel ya sea en la Liga Mexicana o del Pacífico. Sin embargo, se lamenta la baja del receptor de Azulejos de Toronto, Alejandro Kirk, el tijuanense que dió la sorpresa en la campaña anterior de Grandes Ligas al ser nominado y jugar como titular en el Juego de Estrellas, quien no recibió permiso de su dirigencia para vestir la franela con México en el Clásico Mundial y deberá ser suplido en el roster. 

 No obstante eso, México llega fuerte, equilibrado, balanceado, con pitchers de la talla de Julio Urías y de José Urquidi, como abridores, y peloteros importantes en su staff de pítcheo lo mismo que en su infield y outfield.

El prietito en el arroz, reitero, -y ojalá nos tape la boca como se dice coloquialmente- es el manager, el polémico Benjamin Gil, quien para muchos y me incluyo obviamente, no es la mejor opción teniendo un personaje como Juan Gabriel Castro con experiencia, mayor talento como pelotero que ha sido encumbrado al Salón de la Fama por ser de los más exitosos mexicanos en Grandes Ligas en su trayectoria y que tiene una experiencia mucho mayor que Gil como coach en la Gran Carpa y como manager en equipos de Triple A, habiendo tenido recientemente un gran desempeño aunque no logró el campeonato comandando a Los Naranjeros de Hermosillo que fueron líderes indiscutibles en las dos vueltas de la campaña 2022-2023 de la Liga Mexicana del Pacífico LMP, pero que finalmente fueron eliminados en semifinales por los Algodoneros de Guasave que dieron la sorpresa más importante.

Pero habrá que desearle suerte al equipo mexicano, esperando supere la primera etapa del certamen y que su paso por esta nueva edición del Clásico Mundial resulte por demás exitoso.

@salvadorcosio1 

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