LMB: HÉROE SILENCIOSO EN RÉCORD DE PONCHES DE BAUER Y DIABLOS ROJOS

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“Estoy muy contento por haber ayudado a romper el récord”: José Briceño, cátcher en el juego de 20 de ponches

Oaxaca, Oax., (Prensa Diablos Rojos)- El viernes 21 de junio pasó a la historia como el día en que los Diablos Rojos del México establecieron la marca de más ponches recetados en un juego en la existencia de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), cuando dos lanzadores acumularon 20 chocolates frente a los Guerreros de Oaxaca.

Aunque en el libro de los récords de la LMB los nombres de Trevor Bauer y Jimmy Yacabonis serán los que van a aparecer como los autores de ese hito, hubo un pelotero que resultó clave y fue coautor de esa mágica experiencia: el cátcher José Briceño.

El de Caracas, Venezuela, fue el receptor que estuvo detrás del plato desde el primer pitcheo de Trevor Bauer hasta que cachó el sinker con el que Jimmy Yacabonis ponchó a Roberto Ramos para concretar el récord de 20 rivales ponchados.

“Es un orgullo haber sido parte de esto, es una gran bendición”, explicó Briceño. “Estoy muy contento por lo que pasó, por haber estado en la misma página con Bauer y haberle ayudado a romper el récord y después hacerlo más grande con el ponche de Yacabonis”.

El estar plenamente enfocado en dominar un bateador a la vez hizo que Briceño en un inicio no llevara el conteo de chocolates del abridor pero llegó un punto en que se dio cuenta de que algo distinto estaba sucediendo.

“En realidad no sabía cuántos ponches llevaba, yo voy bateador por bateador, entrada por entrada, pero cuando llegamos a la octava entrada ya sabía lo que estaba pasado porque pregunté en el dugout, ya que no llevaba el conteo”, contó el receptor. “La verdad me puse muy contento porque no me lo imaginaba y no me creía que eran tantos ponches los que llevaba”.

Y sabiendo que Bauer estaba a un chocolate de romper el récord de más ponchados en un juego de nueve innings, la experiencia de ese último rollo fue muy especial.

“Cuando salimos en la última entrada ya sabía que faltaba un ponche para romper el récord y fue que me enfoqué en pedir los pitcheos que sabía que usa para ponchar y estuve enfocado en estar en la misma página que él”, continuó.

Una vez se dio el ponche 19 de Bauer en el juego (a Gabriel Lino), Briceño tenía una misión clara: ponchar al último bateador para concretar los 20 chocolates con los que se establecería la marca de más rivales abanicados en un encuentro de 9 entradas en la historia de la Liga Mexicana.

“Cuando salió Bauer y vino Jimmy mi enfoque fue totalmente en tratar de ponchar a Ramos, eso fue lo que pasó por mi mente en ese momento. Me acordé de los pitcheos que habíamos utilizado contra él durante el juego para buscar repetirlos para atacar esas debilidades y gracias a Dios logramos ese ponche número 20”, contó.

José Briceño está en su primera temporada en la Liga Mexicana y el viernes vivió una experiencia inolvidable pero muy parecida a la que vivió en las Ligas Menores donde participó en juegos sin hit ni carrera.

“La sensación es muy similar (a la de haber sido parte de los no hitters), ya que pitchear aquí es muy duro porque hay un gran nivel en la liga, es muy competitiva, y el haber estado en la misma página con Trevor y haber logrado ese récord fue algo bastante bonito”.

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