CHARLANDO DE BEISBOL

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Por Rodrigo Robles / @rodrigoroblesb

Alejandro Treviño Castro

Veracruz, Ver., MÉXICO. – “Cada día es una nueva oportunidad. Puedes construir sobre el éxito de ayer o dejar tus fracasos detrás y empezar otra vez. Así es la vida, con un nuevo juego todos los días, y así es el beisbol», BOB FELLER. –

** TRIGÉSIMO QUINTO MEXICANO EN MLB. – Nació en la ciudad de Monterrey, Nuevo León el 26 de agosto de 1957. Fue el séptimo de los hijos de Doña Aurora Castro y Carlos Treviño.

Su hermano mayor, Carlos, que es 14 años más grande que Alejandro, fue miembro del equipo que ganó la Serie Mundial de Ligas Pequeñas en Williamsport, Pennsylvania en 1958. Diez años después de esa proeza, Carlos hizo su debut en Grandes Ligas con los Angelinos de California.

El éxito de su hermano fue un factor importante para que Alejandro hiciera del beisbol su deporte favorito. A los 10 años de edad jugó en las ligas infantiles en la Colonia Cuauhtémoc, en San Nicolás de los Garza. Habitualmente era parador en corto, hasta que un día un entrenador le pidió que catcheara ya que no había nadie más.

Dio el saltó a la Liga Pony en 1972 y llegó a disputar la Serie Mundial en Washington, Pennsylvania convirtiéndose en los primeros campeones que no eran estadounidenses.

Alex se hizo profesional a los 15 años, debutando el 16 de mayo de 1973 con el equipo de los Henequeneros de Ciudad Victoria de la Liga del Centro, sucursal de los Industriales de Monterrey. Jugó 12 encuentros, tuvo 26 veces al bate, conectó seis hits, es decir, bateó para .231.

El puertorriqueño Saturnino «Nino» Escalera, scout de Mets de Nueva York influyó para que lo firmara ese club, y así fue como fue vendido el 21 de mayo de 1974.

Los Mets los enviaron a la Appalachian League, en Marion, Virginia, allí realizó la transición definitiva de campocorto a receptor, se desarrolló durante dos años hasta que los ascendieron a la Liga de Carolina, Clase A con Lynchburg en 1976. Para 1977 siguió su proceso en la Liga del Medio Oeste.

En 1978 dio el salto de Clase A a Triple A, en la Liga Internacional con Norfolk Tidewater Tides. Los Mets lo llamaron al primer equipo cuando se expandieron las listas el 11 de septiembre. Ese mismo día ingresó a la defensiva en la novena entrada en lugar del receptor titular John Stearns en Shea Stadium ante los Cachorros de Chicago.

Su primer turno al bate llegó 12 días después bateando de emergente en lugar de Roy Lee Jackson, sin embargo su primer hit lo pegó justo el día que fue titular por vez primera el 29 de septiembre en una doble cartelera en Wrigley Field de Chicago, se lo conectó al serpentinero Mike Krukow.

Jugó con los Mets hasta 1981, el 10 de febrero de 1982 lo enviaron junto a Greg Harris

y a Jim Kern a los Rojos de Cincinnati por George Foster. Los Rojos estaban buscando a un reemplazo para el mítico Johnny Bench.

En esa temporada del ’82 apareció en 120 juegos, la mayor cantidad en su carrera ligamayorista, además conectó su primer jonrón en Ligas Mayores el 14 de septiembre en Candlestick Park de San Francisco ante Atlee Hammaker de los Gigantes.

En 1983 compartió la receptoría con Brad Gulden y Dann Bilardello, por lo que los Rojos terminaron por cambiarlo a los Bravos de Atlanta en el transcurso del mes de abril de la temporada de 1984. Sin embargo justo un año después fue cambiado a San Francisco para compartir la posición con Bob Brenly. Ese año pegó seis cuadrangulares, su mayor número en Grandes Ligas.

Para no variar, en 1986 fue cambiado a los Dodgers de Los Ángeles por Candy Maldonado. Ahora compartía la receptoría con Mike Scioscia. El 13 de junio de ese año Fernando Valenzuela y él formaron la primera batería mexicana en el «Big Show», un hecho poco resaltado en México que vivía la efervescencia del Mundial de Fútbol.

Un día antes de que arrancara la temporada de 1988 los Dodgers liberaron su contrato y ocho días después los Astros de Houston lo contrataron para compartir la posición con el novato Craig Biggio.

En 1990 los Astros lo liberaron, pero el 3 de agosto los Mets lo reclamaron vía waivers, sin embargo fue por un breve lapso de un mes y después de apenas 10 turnos al bate. En septiembre de ese año, los Rojos le extendieron contrato y así su último juego en Grandes Ligas el 30 de septiembre frente a San Diego con dos apariciones al bate.

En 1991 y 1922 fue invitado al campo de entrenamiento de los Cardenales de San Luis, pero ya no pudo hacer el equipo y vino a la Liga Mexicana a jugar con los Industriales de Monterrey, equipo con el que se retiró del beisbol profesional en 1995.

«La razón por la cual duele tanto separarnos es porque nuestras almas están conectadas», NICHOLAS SPARKS en El cuaderno de Noah. –

rodrigoroblesbrena@gmail.com

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